Historia

HISTORIA DE LA IGLESIA DEL MONTE

JUAN CARLOS SOTO

No puedo dejar de agradecerle a Dios, la bondad y misericordia que ha tenido con nosotros, pues se fijó en unos adolescentes para levantar una congregación en Málaga, “la iglesia del Monte”. Al recordar en estos días todo lo acontecido en estos 30 años y tras volver a leer el material que tenía de aquellos primeros años, mi corazón se llena de alegría viendo la fidelidad de Dios la cual nos ha sostenido, y llenándome al mismo tiempo de tristeza y dolor al recordar a tantos queridos hermanos que a través de estos años han ido cayendo en el camino.

La historia de la iglesia del “Monte”, es una historia del amor y poder del Espíritu Santo, el cual es poderoso para levantar una iglesia, con su sola intervención y por su gracia.

 

EN LA IGLESIA CATÓLICA

A continuación contaremos esta obra prodigiosa del Espíritu Santo, entre jóvenes fervorosos que lo buscaban de todo corazón dentro de la Iglesia Católica, para trasmitir mejor la experiencia genuina, usaré la “Historia de la Iglesia del Monte” que escribimos nosotros mismo al principio de la década de los 80, en la revista que editamos internamente en la iglesia, y a la que llamamos Eliaquim, en el nº 3, dice:

 

Esta frase suena en mi mente cuando miro atrás y echo una mirada al pasado, A NUESTRO PASADO, esto me obliga a decir: GLORIA A DIOS,  gracias por tu misericordia, NOS HICISTE VIVIR. Levantaste los huesos secos de entre los muertos y le distes vida. Todo comenzó en aquel grupo juvenil. Éramos un movimiento de jóvenes dentro  de la Iglesia Católica, esparcidos y organizados por todas las parroquias de Málaga y hasta de alcance Nacional, “ERAMOS LOS CRUZADOS DE LA ESPERANZA”. Su gran fuerza e ímpetu hace que prontamente llegará a una  gran mayoría de parroquias malagueñas y ganado multitud de jóvenes, nosotros lo “organizábamos” todo y no dependíamos de nadie. El tiempo pasó, y cuatro años de lucha tocaban a su fin. Aquellos que en un principio empezaron con un vigor arrasador, ahora estaban cansados, hartos; habían gastado todas sus energías, todas sus fuerzas, y sin embargo todo amenazaba ruina, ¿QUÉ HABÍA PASADO EN ESTOS CUATROS AÑOS? De todo: ratos felices, pero también de luchas, divisiones, intereses, flirteos y sobre todo hipocresía ¿Por qué cayó todo?

“Porque si este consejo o esta obra es de los hombres se desvanecerá, más si es de Dios no la podéis destruir”. (Hechos 5:38-39)

Aquellos fue obra de hombre y como tal cayó. Hablábamos, luchábamos por un Dios que creíamos conocer y aunque hablábamos de Él, Él era un extraño para nosotros. Él estaba allí en su santuario y yo aquí con mis problemas; siendo la misma persona egoísta, orgullosa y sensual que hacía cuatro años cuando empezamos.

En nuestros corazones se mezclaban el hambre y la necesidad más sincera, con el reproche de una incesante voz ¿DONDÉ ESTÁ DIOS? Pero estaba allí él tenía un plan inimaginable. En lo torpe de nuestra visión allí estaba Dios, con mano poderosa, nos saco del Egipto de la esclavitud que nos hacía morir.

Habíamos vivido hipócritamente, queríamos servir al Señor pero con nuestras propias fuerzas, hasta que un día un grupo de once jóvenes, nos empezamos a reunir de forma un poco clandestina, para hablar entre nosotros de una cosa importante que había ocurrido en nuestras vidas, de esta forma llegamos a la conclusión de que nosotros queríamos dar Dios a los jóvenes sin realmente haberlo tenido en nuestro corazón y después de tanto tiempo nos dimos cuenta de que no conocíamos a Dios sino que a pesar de tantas cosas que habíamos hecho, Dios estaba demasiado lejos”. (Revista Eliaquin3)

 

En junio de 1977, en el campamento que cada verano teníamos los jóvenes y niños de los “Cruzados de la Esperanza”, en los manantiales de Coín, en Málaga, recibimos una luz especial de parte de Dios. Nos acompañaba casualmente un joven llamado Antonio de otra parroquia católica cercana, llamada “La Amargura”, este joven que pasado el tiempo, según tengo entendido, no perseveró en los caminos del Señor, fue utilizado por el Espíritu, para darnos luz acerca de la revelación en la Biblia sobre el Bautismo en el Espíritu Santo.

 

Él oraba de una manera diferente a como lo hacíamos los católicos; levantaba sus manos y hablaba con el Padre no usando “vanas repeticiones aprendidas” en los rezos, él hablaba con sus propias palabras al Padre.

Cuando le preguntamos por qué no usaba los rezos para hablar con Dios, nos dijo algo que nos impactó:

 

Dios está vivo, el nos escucha y quiere bautizarnos con el Espíritu Santo, ¿No habéis leído lo que dice las Escrituras en Hechos capítulo 2?”.

 

La verdad es que cada día nos reuníamos en el local parroquial, dábamos clases a niños menores que nosotros, teníamos voto de pobreza, compromiso de ir a misa diariamente, y practicábamos la mortificación del cuerpo como una práctica para acercarnos a Dios (flagelación, cinturones de púas, piedrecillas en los zapatos…). Rezábamos cada día el rosario, 10 Padres Nuestros y 50 Aves María, pero no solíamos leer la Biblia, ni hablar con Dios en voz alta, fuera de los rezos.

 

Aquellas palabras nos provocaron hambre de la Palabra de Dios y comenzamos a leerla y a comentarla entre nosotros. Nuestra mente se fue iluminando conforme profundizábamos en la lectura de las Escrituras y comenzamos a desear fuertemente la llenura del Espíritu Santo.

Conforme leíamos la Biblia, nos sobrevenían dudas y preguntas, con relación al tipo de vida y doctrina que teníamos en la iglesia Católica. Con estas dudas y preguntas fuimos al cura, el cual nunca llegó a darnos una explicación coherente, ya que la iglesia decía una cosa y la Biblia decía otra.

 

LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO

 

A los tres meses de aquel campamento juvenil, el 14 de septiembre de 1977, decidimos pedirle la llave al cura y hacer una vigilia nocturna para rogarle a Dios, en el sagrario, que nos llenará de su Espíritu Santo.

 

En la revista Eliaquim, describimos aquel día diciendo:

En esta situación desesperante por la que pasábamos, la lectura de las Escrituras y algunos libros, nos dieron la luz que necesitábamos. Dios era real, Dios estaba vivo. Con todo nuestro corazón deseábamos vivir esto y alcanzar lo que decía Pablo: “Ya no vivo yo, VIVE CRISTO EN MI”.

Días de oración, de desánimos, de diálogos…momentos buenos y menos buenos, nos guiaron por fin al 14 de Septiembre de 1977, día en que oraríamos a Dios para ser llenos del Espíritu Santo (como decían las Escrituras) y vivir el cristianismo realmente.

Ese mismo día, antes de la reunión, aún teníamos dudas. Uno de nosotros habló horas antes con un muchacho carismático que también oraría en la reunión. Le pidieron una prueba a Dios: con la Biblia en la mano se acercaron a unos niños pequeños y le preguntaron un número y una columna (derecha o izquierda) la Biblia aquella tenía dos en cada página. Un chiquitín respondió:”Página cien, columna derecha”.

Y así decía esta página:

“El segundo cordero lo ofrecerás entre dos luces, con una ofrenda y una libación iguales a las de la mañana, en olor de suavidad; es sacrificio por el fuego a Yavé, holocausto perpetuo en vuestras generaciones, a la entrada del tabernáculo de la reunión, ante Yavé, allí donde yo me haré presente para hablarte. Allí me haré presente a los hijos de Israel y será consagrado por mi gloria. Yo consagraré a Aarón y a sus hijos para que sean sacerdotes a mí servicio. Habitaré en medio de los hijos de Israel y seré su Dios, y conocerán que yo, Yavé, soy su Dios, que los he sacado de la tierra de Egipto para habitar entre ellos, yo, Yavé, su Dios”. (Éxodo 29:41-46).

Este texto nos dio la seguridad de que Dios se manifestaría. Reunidos por la noche en la capilla de Santa Ana, algo maravilloso ocurrió, el Espíritu Santo se derramó sobre un grupo de jóvenes deseosos de vivir la Verdad”. (Revista Eliaquin3)

El Espíritu Santo cayó sobre todos; bueno, sobre todos no. Yo continuaba aferrado a las tradiciones católicas y me separe del grupo de oración que teníamos junto al sagrario, y me puse a rezar el “vía crucis”, pero de una manera peculiar. En la iglesia se encontraba un Cristo con la cruz acuesta que sacábamos en procesión en Semana Santa. La cruz estaba apoyada sobre la pared y la tome bajos mis hombros y con ella acuesta comencé a hacer el “vía crucis” orando en cada una de sus “estaciones”.

Mis hermanos seguían orando, y llorando junto al sagrario, recibiendo la llenura del Espíritu, mientras yo hacia el tonto, paseándome por la iglesia con la cruz a cuesta.

Terminado el “vía crucis”, solté la cruz, y me fui al altar donde se encontraba una imagen de la Virgen María. Le puse una flor entre las manos  y me puse a rezarle pidiéndole a ella, que me enviase el Espíritu Santo, pero no sucedió nada después de pretender merecer el Espíritu a través de mis propios sacrificios y esfuerzos.

 

Al día siguiente cuando nos veíamos de nuevo en el salón parroquial, uno de los jóvenes vino corriendo y abrazándome me dijo: ¿Tú también lo has recibido?

Yo le conteste: ¿Qué si he recibido qué? él me dijo: El Espíritu Santo.

 

Yo palidecí en aquel momento, los hermanos habían recibido el bautismo del Espíritu Santo, habían hablado en otras lenguas, como habíamos leído que ocurría en los tiempos bíblicos; y yo había estado haciendo el tonto, queriendo obtenerlo a través de mis propios esfuerzos, o a través de María y no había recibido nada, seguía tan vació como siempre.

Permanecí durante cuatro días con mucha pena y dolor en mi corazón, todos habían recibido el Bautismo en el Espíritu Santo menos yo; mis pecados estaban delante de mí, y me sentía realmente un miserable pecador que no merecía un regalo tan grande como el que el Padre nos ofrecía.

 

Al quinto día, el 19 de septiembre, cuatro hermanos, los que posteriormente seríamos los ancianos del grupo, nos juntamos en el campo para orar por mi bautismo en el Espíritu. Aquel día me sentía sucio en mis pecados y solo podía llorar delante del Señor.

 

Estando quebrantado delante de Dios, sentí dentro de mí una voz que decía: “cuándo pongan las manos sobre ti, recibirás el Bautismo del Espíritu”, y así fue, cuando uno de los hermanos puso las manos sobre mí en su oración, vino el Espíritu sobre mí, y comencé a hablar en otras lenguas. Durante un buen tiempo no me di cuenta de que estaba hablando en un idioma que nunca aprendí, ya que estaba tan inmerso en mis plegarias al Señor, que no escuchaba las palabras que salían por mi boca.

El 14 de septiembre se convirtió en el día del cumpleaños espiritual de la iglesia, y todos los años nos reuníamos para agradecerle a Dios la misericordia que tuvo con nosotros.

 

Años más tarde supe que ese día, coincidió con la fiesta judía llamada Rosh Hashaná (que literalmente significa comienzo del año), en el mes de Tishrei (septiembre-octubre). En esa fiesta también llamada de las Trompetas, el pueblo judío celebraba el primer día del año, ya que según su tradición en ese día Dios creó al hombre, y con el toque de las trompetas hacían anuncio de la pronta venida del Mesías.

 

Ese día no fue un día cualquiera, de un mes cualquiera, Dios que conoce todas las cosas, y que tiene el control de todos los tiempos, comenzó la iglesia del Monte, en el día que se celebraba la creación del hombre y el anuncio de la venida del Mesías. Y esto quizás con el simbolismo, de que estaba creando en cada uno de nosotros un hombre nuevo, en un año nuevo; para una iglesia nueva que debía de estar esperando el pronto regreso de nuestro Señor Jesucristo.

 

Carlos Almström, misionero sueco que había trabajado por años en México, escribió de nosotros en el libro “Llamado por Dios”, en el que cuenta su biografía:

 

“Todos estos jóvenes habían crecido y habían sido educados como católicos.

Habían pertenecido a una de las iglesias católicas de la ciudad, donde habían tomado parte, entre otras cosas, del trabajo entre niños y jóvenes. Contaron con especialmente cuatro de los jóvenes como sus líderes.

Sinceramente querían servir a Dios. También habían encontrado una Biblia y juntos la estudiaron fervientemente.

“Si la Biblia es la Palabra de Dios, ¿por qué no se lee directamente de ella en la iglesia?”. El estudio de la Biblia les cautivó y les emocionó a los jóvenes y el resultado fue un avivamiento entre ellos. El sacerdote recibió montones de preguntas, a las cuales no se sentía preparado para poder responder. Es que los jóvenes se habían puesto de acuerdo de solamente creer y practicar lo que estaba escrito en la Palabra de Dios.

Durante muchos años habían tomado parte en el trabajo de la iglesia católica, pero a pesar de todos los esfuerzos y la búsqueda ferviente para agradar a Dios, nunca habían experimentado una verdadera salvación, gozo ni paz.

Un día pidieron al sacerdote que les prestara la llave de la capilla, donde se encerraron. Delante del altar pidieron con lágrimas poder experimentar lo que Jesús querría decir cuando dijo:

“Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él.” (Juan 7:37, 38)

“Fue entonces que sucedió”, cuentan. De repente era como el cielo se había abierto y el Espíritu de Dios descendió sobre ellos de una manera tan poderosa, que empezaron a hablar en lenguas y alabar a Dios en voz alta. Desde aquel momento JESÚS era una realidad viva para ellos y la BIBLIA su guía.

Con cierta vacilación empezaron a reunirse para leer la Biblia y tener cultos ellos solos. Y las verdades bíblicas sobre el bautismo en agua y la comunión de la iglesia del Nuevo Testamento se hicieron más y más actuales. Y esto a pesar de que nunca antes habían tenido  contacto con ninguna obra evangélica. Fue claro para ellos las que tradiciones religiosas y las obras buenas de ellos mismos no eran lo mismo que lo que enseñaba la Escritura sobre la salvación y el cristianismo vivo” (Llamado por Dios”, Carlos Almström)

 

Solo pasó tres meses desde la llenura del Espíritu Santo, y nuestra mente estaba totalmente renovada. La lectura de las Escrituras creaba un dilema en nuestras vidas, ya que Dios decía una cosa y la iglesia otra, por  este motivo íbamos al sacerdote con preguntas como estas:

 

“- Padre, ¿porque en los diez mandamientos de la ley dada a Moisés, dice Dios, que no quiere que hagamos imágenes de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, para adorarla, porque los católicos tenemos tantas imágenes en nuestras iglesias? Y ¿Por qué la iglesia ha cambiado este  segundo mandamiento de la ley de Dios, en los catecismos? ¿Quizás para que los fieles no se dieran cuenta de que Dios prohibía esta práctica de la Iglesia?”

“-¿Padre por que los curas tienen prohibido casarse, y leemos en la Biblia que el obispo sea marido de una sola mujer, y el mismo Pedro estaba casado?”

“-¿Padre porque bautizamos a los niños de pequeño, cuando en la Biblia vemos que los requisitos para recibir este sacramento, es que la persona crea de todo corazón y se arrepientan de sus pecados, cosa que los niños pequeños no pueden hacer?”

“-¿Padre porque la iglesia enseña sobre el Limbo, como un ligar espiritual al que van los niños sin bautizar y no aparece ninguna referencia en la biblia de este inventado lugar?”

“-¿Padre por que la iglesia a prohibido por siglos leer la Biblia en nuestro idioma, matando y torturando la inquisición a quien la tradujera o leyera?”

 

Y como estas muchas otras preguntas más, a la que el sacerdote no daba explicaciones satisfactorias. La luz había venido a nuestras vidas y teníamos claro que antes íbamos a obedecer a Dios que a los hombres.

 

DE LA IGLESIA CATÓLICA AL MONTE

 

En la revista Eliaquim comentábamos:

“Fue tan maravilloso lo que ocurrió en nuestras vidas que queríamos compartirlo con todos los jóvenes del movimiento, así que fuimos a hablar con el dirigente de los Cruzados pero junto con otros rechazó la idea de enseñarlo, pues decían que eran ideas protestantes, entonces de los siete que habíamos tenido esa experiencia con Jesús, cuatro con toda sinceridad y además revelado por Dios dijeron que se marchaban, y los otros tres nos quedamos en la Iglesia Católica, pero siempre pendientes de la voluntad de Dios”. (Revista Eliaquin3)

 

Algunos hermanos salieron del grupo católico, con la intención de vivir este evangelio. Yo me quede, junto a Antonio Ruiz y a Miguel Angel mi hermano carnal, tres meses mas, ya que había muchas almas en nuestra parroquia que todavía no habían recibido el Espíritu Santo y no tenían claro salir de la “Santa Madre Iglesia”. Entre ellas nuestras novias, Puri, Tere y Loli, que coincidían que eran hermanas.

El cura estuvo presionando desde el pulpito, y hablando con los padres de los niños, para que se guardaran de “esos jóvenes locos que creen haber recibido el Espíritu Santo”.

 

Tras esta presión y habiendo terminado nuestra labor evangelística, a los seis meses de haber recibido el Bautismo del Espíritu Santo, salimos definitivamente de la iglesia para vivir el evangelio fuera de la institución católica.

Ya fuera, nos encontrábamos dos grupitos, el que salió a los tres meses de recibir el Espíritu Santo con unos pocos de hermanos más, y el mío más numeroso, que salió a los seis meses. Ambos grupos se unieron el 14 de Mayo de 1978, después de recibirse una profecía donde se decía que Dios nos quería como un solo grupo, y que 7 de nosotros seriamos los dirigentes. Ese día, 14/05/78, coincidía que en el santoral católico con día de Pentecostés; ese día, 8 meses después de la experiencia carismática en el sagrario de “Santa Ana”, nos volvíamos a unir en un solo grupo.

De los siete dirigentes 4 fueron más tarde los ancianos de la iglesia, 2 serían fueron sus diáconos, (uno de ellos Antonio Ruiz) y la séptima persona de ese liderazgo era Purificación Cuenca, mi novia, con la que me casé en enero de 1980.

 

La revista Eliaquim hablaba de aquellos días diciendo:

 

“ASI COMENZÓ TODO…

Y así fue: Un pequeño grupo de cuatro personas se salió del movimiento. Poco más tarde otro grupo lo siguió saliéndose también (ALGUNOS MESES DESPUES EL MOVIMIENTO SE  DERRUMBO). Todo esto sucedió a finales del verano del 1977. Y así  cada uno empezó a caminar por su cuenta, sólo teníamos una guía, la Palabra de Dios y cada día descubríamos el gran poder y autoridad que manaba de ésta. Teníamos algunos contactos, porque todos nos conocíamos de antes y a los pocos meses (unos cinco meses), Dios unió a las dos comunidades en una sola, para ese momento (14 de mayo de 1978) ya habíamos conocido de veras el poderoso Dios vivo que tanto tiempo habíamos buscado ¡POR FIN! Conocimos el fabuloso fuego y el impresionante viento de Pentecostés, el Espíritu Santo, (DEL QUE TANTO HABIAMOS HABLADO Y NO CONOCIAMOS) inundó nuestras vidas a rebosar, nuestros corazones brincaban, chillaban, cantaban de gozo, de felicidad, de satisfacción al encontrar por fin el muy deseado de las naciones. Él cambió nuestras vidas, renovó nuestras mentes sanó nuestros complejos y heridas. Lo sentíamos a nuestro lado, cada día más cerca que el anterior. Comenzó una época inolvidable para nosotros, grabadas en nuestros corazones para toda la vida: EL PRIMER AMOR.

Dios obraba entre nosotros de forma prodigiosa en toda clases de dones: MILAGROS, SANIDADES, PORTENTOS AMOR, CELO, PALABRAS, PROFECIAS….

Nada nos importaba, todo carecía de valor, aún nosotros mismos. Solo importaba Jesús y el Espíritu Santo. En una palabra, Dios. Habíamos vislumbrado el porque de nuestras vidas y esa luz había cegado nuestros ojos para el mundo. Él era todo y lo llenaba todo en nuestra vida. Éramos treinta. Dios eligió a siete dirigentes para que “llevaran” la comunidad; parecíamos más del doble por la vida y el ruido que armábamos allá donde pasábamos. Empezamos a reunirnos en un campo llenos de olivos, (los olivos de portada alta) y más tarde encontramos  un lugar mejor y más aislado, el Monte de Fátima (al lado de Miraflores de los Ángeles).

Empezó para nosotros una inigualable etapa que duró desde el verano de 1978, hasta Enero de 1980, nos llamaron,”LOS DEL MONTE”,”LA COMUNIDAD DEL MONTE”.

Dios empezó  a mostrarse de muchas maneras, como un Dios poderoso, realizador de milagros y dador de dones estos nos embelesó a todos. (Jóvenes ávidos de experiencias nuevas y fuertes).

Él siempre tenía algo nuevo y bueno para satisfacernos. Las profecías y mensajes de Dios eran abundantísimos y frecuentes, constituían nuestro gran punto de guía y apoyo, porque aún teníamos poco conocimientos de las Escrituras y Dios se vio obligado a guiarnos de ésta manera que no era lo más escritural pero a Dios le importábamos más que las normas.

Posteriormente a su tiempo empezó a derramar un tremendo espíritu de conocimiento y sabiduría se manifestó el Dios sabio, nuestros ojos y mentes se abrieron “PORQUE  TOMARA DE LO MIO Y OS LO HARA SABER”.

En cuestión de poco tiempo nos enseñó la doctrina fundamental de su Palabra, justificación por fe, bautismo en agua y en el Espíritu, los dones, el viejo y el nuevo hombre, el quebrantamiento, la cena del Señor, los ministerios, santificación, la cruz el espíritu y la carne. !Prodigioso, inmenso. Sabiduría de lo alto! Sació nuestra necesidad de conocimiento de las Escrituras. Todo era nuevo para nosotros. Nuestro mayor deseo era sentarnos a la mesa del Señor y alimentarnos de Su Palabra.

El evangelio era predicado y crecíamos como la espuma treinta, cuarenta, cincuenta…

La palabra recibida era vida, si Dios decía en su palabra que sanaba había sanidades. Recuerdo un hermano que fue sanado reuma en la sangre, para los médicos inexplicable, pero nuestro Dios lo hacía. Otra hermana fue sanada del riñón, lo que para la ciencia médica necesitaba días o semanas para su curación Dios lo solucionó en un instante. Oramos por un hermano que tenía cáncer, desahuciado por los médicos le daban menos de un mes de vida, pero sigue viviendo con un cuerpo sano y sirviendo al Señor. Para Dios era lo mismo un cáncer que un resfriado. Recuerdo que una hermana pidió casi por señas que oráramos por ella, no podía hablar debido a una afonía de garganta y después de orar salió dando gritos y voces: ¡Dios es maravilloso! Cada día nos sorprendía más los prodigios que veíamos la Palabra de Dios era cumplida.

Cierto día Dios profetizó que en ese mismo monte nevaría como señal de que su palabra era cierta; hermanos que hoy siguen entre nosotros son testigos de que esta palabra fue verdad, en la calurosa Málaga Dios “pasó” de razones climatológicas y en nuestro monte nevó grandes copos de nieve blanca que era reflejo de que Dios era fiel Él seguía con nosotros, (En Málaga nunca nieva, esto ocurrió el viernes 16 de febrero del 79)

 

Algo parecido ocurrió en una ocasión cuando Dios nos hablaba del quebrantamiento, antes de llegar a la plenitud de la comunión con Él tendría que quebrantarnos, que romper ese vaso de barro que llevamos innato en nosotros, para que la excelencia del poder de Dios aflorara en nuestra vida. Aunque recuerdo la palabra con toda autoridad dejó el Señor: “Pero os es necesario pasar un invierno que empezará con una gran nube”…

Pocos días después una gran lluvia azotó como antes nunca se había conocido, las calles fueron inundadas de agua, pero todos nosotros sabíamos que Dios estaba detrás de todo esto. De ésta y de muchas maneras más conocíamos más y más al Dios que habíamos creído. Dios nos visitaba en cada reunión allá en el monte. Un día incluso hizo descender una exquisita fragancia, un olor inigualable, la gloria de Dios estaba entre nosotros”. (Eliaquim 3)

El Señor mismo era nuestro pastor y nos pastoreaba a través de las Escrituras y de los dones del Espíritu que se movieron en aquellos primeros años de una manera inusual y especial. Recibiendo enseñanza a través de la Palabra, de profecías, sueños y revelaciones. Nos reuníamos varias veces en semana, llegando muchos cultos a superar las 4 horas de reunión.

 

La primera palabra profética que escuche en mi vida, la dió uno de los hermanos que llegaría a ser pastor de la iglesia, ésta decía:

 

“Cuanto tiempo he anhelado teneros bajos mis alas como la gallina a sus polluelos”.

El Señor nos llamaba frecuentemente “mi pequeña manada”, y nos instaba continuamente a buscar la santidad apartándonos del pecado.

 

Insistió el Señor en que permaneciéramos en el monte, hiciera frió o calor, pues “lo que aprenderíamos un invierno en el monte, seria como tres años en la vida de un cristiano en cualquier iglesia normal.”

 

Recibíamos en cada culto predicación y exhortación de la Palabra; y casi siempre había profecías y dones de lenguas con interpretación, que nos alentaba, nos exhortaba y nos reprendía, saliendo cada día edificado de las reuniones, (estas manifestaciones tan especiales del Espíritu se fueron reduciendo a lo que es la vida normal de la iglesia, en el momento en que ya había hombres de Dios cuidándola, esto es los ancianos levantados por el Señor)

 

Entre las palabras proféticas que recibimos como iglesia, recuerdo:

 

“Estad unidos en la gracia confiada a vosotros. Sabed que sois uno como el padre y Yo somos uno. Vivid como vivieron los antiguos siervos del Señor, porque un cristiano es el mismo ayer, hoy y por los siglos” (14 Mayo 78)

 

“Muchos seréis enviados a predicar por España, y surgirá de aquí, del sur hacia el norte. Realmente levantaré de vosotros pueblo santo y todos seréis quebrantados” (sábado 11 noviembre 78)

 

“vosotros sois luz y os reconocerán como iglesia” (10 marzo 79), mas adelante nos dijo: “os llamarán la Iglesia del Monte”.

 

Y nos anunciaba que de entre nosotros levantaría pastores, profetas, apóstoles, maestros y evangelistas, veríamos milagros y sanidades; y que llegaría el día en que “seréis más de 500 danzando en el espíritu”.

 

 

Carlos Almström en su libro “llamado por Dios”, habla de los cultos en el monte, diciendo:

“No tenían local para los cultos, sino que se reunían bajo el cielo abierto, generalmente en una colina en las afueras de la ciudad. Por eso empezaron a ser conocidos bajo el nombre de “la Iglesia del Monte”.

Si llovía, se cubrieron con pedazos de plástico o paraguas. Difícilmente olvidaremos nuestro primer culto junto con estos queridos hermanos. Hacía mucho viento allí en la colina y todavía hoy me acuerdo que prediqué sobre el texto en Rom. 8:17:

“Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo”.

 

 

EL BAUTISMO EN AGUA Y NUESTRO ENCUENTRO Y RELACION CON LOS HERMANOS EVANGELICOS

Nuestro encuentro con los hermanos evangélicos no fue muy positivo. Nosotros pensábamos que todos los hermanos habían leído la misma Biblia y que todos habrían llegado a la misma interpretación. Nuestra sorpresa fue que las iglesias evangélicas estaban muy separadas y peleadas entre ellas. Cada grupo creía que el otro estaba equivocado y la relación entre ellas era muy fría y distante. Cada iglesia se relacionaba casi exclusivamente con los de su denominación, y se hacia proselitismo cuando se encontraban a algún hermano para que saliéndose de su denominación, viniese a engrosar las filas de la suya. No había pudor de hablar mal de las otras iglesias evangélicas. Los pentecostales decían que los que no habían tenido la experiencia carismática estaban muertos, y los de tendencia mas conservadora, decían que los pentecostales hablaban en lengua movidos por Satanás, ya que las lenguas según ellos solo era para la época apostólica.

En este contexto, visitamos a los hermanos bautistas y le dijimos:

“Somos como vosotros, hemos leído la Biblia y hemos recibido el bautismo en la iglesia Católica”.

El pastor nos contesto: “No, vosotros no sois como nosotros, ustedes habláis en lenguas y eso no proviene de Dios, sino de Satanás”.

 

Visitamos a los pentecostales y le dijimos lo mismo. La respuesta de estos fue: “Ustedes si queréis agradar a Dios, tenéis que someteros a mi ministerio, no os relacionéis con los bautistas, reformados, iglesia de hermanos… ellos están muertos y no tienen a Dios.

 

Ante este esta situación sentimos de Dios el quedarnos solos independientes en el monte. Habíamos salido de una iglesia con un papa y muchas tradiciones humanas, y nos encontrábamos que la iglesia evangélica tenía también muchas tradiciones humanas que los había dividido, pero que además tenían muchos papas, cada uno de los pastores en sus iglesias.

En grupo católico que había tenido una experiencia igual a la nuestra en la iglesia de la Amargura, que se reunía en el lugar llamado “los cuadritos”, ya los bancos de la avenida donde se veían tenían esa forma, se unieron a una congregación evangélica, y lo genuino que tenían de Dios se apago y muchos se perdieron.

 

Manteníamos relación con ellos a través de la librería bíblica de Alfonso Moya, único punto de encuentro entre los grupos evangélicos, ya que era la única librería de la provincia de Málaga.

 

El 18 de Febrero de 1979, nos visitó en el monte, un misionero argentino que pastoreaba las iglesias de Jaén y de Linares, en la que se congregaba unos hermanos del Monte (Pepe Melero, que llegó a trabajar para  Sociedad Bíblica en el Sur de España, y su hermana María del Carmen Melero, actualmente esposa del pastor Bernardo de Algeciras), que habían sido trasladados allí por trabajo de su padre (sargento de la guardia civil.

El pastor quedó maravillado de que los jóvenes sentados en el suelo, tuvieran un culto de cerca de 4 horas; y terminado el mismo, alabó la mano de Dios entre nosotros. Ante esa alabanza le pedimos si el nos podía bautizar en agua, pues llevábamos 2 años intentando que alguna iglesia evangélica de la ciudad nos bautizara y ninguna quería hacerlo, a no ser que nos integrásemos totalmente en su membresía.

 

El pastor Luís Duré, asombrado por lo que le decíamos, dijo que cuando quisiéramos nos bautizaba, a lo que nosotros le respondimos: “ahora mismo hermano”, él extrañado nos dijo: “¿pero donde, con que ropa? Nosotros señalamos el precioso mar que se veía desde el monte y le preguntamos si aquel baptisterio serviría; y con bañadores fuimos bautizados ese mismo día, cuatro dirigentes del grupo. Al mes siguiente, el 04/03/79 los cuatro dirigentes, bautizamos al resto de los hermanos, en el mar.

 

Carlos Almström en su libro “Llamado por Dios”, habla de nuestro bautismo diciendo:

 

“Los cuatro hermanos, que fueron contados como líderes entre ellos, fueron los primeros que se pusieron en contacto con un pastor evangélico y le pidieron que les bautizara en agua, lo que se realizó en el mar un poco afuera de Málaga. Pasaron solamente un par de semanas hasta que otro grupo de 37 jóvenes felices siguieron en sus pasos y se bautizaron. También en esta ocasión el mar Mediterráneo sirvió para el bautismo”

 

LA PRIMERA CAMPAÑA EVANGELISTICA UNIDA EN MÁLAGA EN 1979

 

Antes del verano de 1979 se llamo al famoso evangelista Fernando Vangioni, para tener una campaña evangelistica en la ciudad. Tres grupos organizaron el evento, el Tabernáculo de Delvechio, la congregación que habian salido de la denominación de los Hermanos, entre los que se encontraba Luis Morata y los del Monte que aportábamos muchos jóvenes para la distribución de propaganda y otras actividades, aunque todavía no éramos muy considerados por los evangélicos, ya que no teníamos pastor, ni pertenecíamos a ninguna denominación).

 

Carlos Almström, misionero sueco, cuenta como nos conoció en esta campaña, en su libro “Llamado por Dios”, diciendo:

 

“Cuando estábamos listos para volver a Madrid, supimos que se estaba realizando una campaña evangelística en Málaga, el puerto de mar en la costa mediterránea de España.

Algunas iglesias y grupos evangélicos en la ciudad con sus alrededores llevaban la responsabilidad de la campaña. El que predicaba era el conocido evangelista argentino, Fernando Vangioni, que entre otras cosas ha participado en varias de las campañas de Billy Graham en Latinoamérica.

En el fondo del local grande que se había alquilado, nos dimos cuenta de un grupo de jóvenes, que estaban sentados un poco separados de los demás. Después del culto sentí que debía ponerme en contacto con estos jóvenes. Ellos también nos habían notado y esperaban una ocasión para poder hablar con nosotros.

“¿De dónde son y qué hacen aquí en Málaga?” preguntaron.

Cuando supieron que éramos misioneros, el grupo se acercó a nuestro alrededor y comenzó una corriente de preguntas.

“¿Creen ustedes que el modelo del Nuevo Testamento para la iglesia de Dios también se puede aplicar a nuestro tiempo?”

“¿Esto de los dones espirituales y los ministerios, el orden de los cultos, la formación de iglesias, etc.? Es que no podemos encontrar ningún apoyo en la Biblia para las organizaciones y nombres de diferentes iglesias. ¿Verdad que los primeros discípulos sólo se llamaron cristianos?”

Me sentía feliz de poder darles respuestas satisfactorias a la mayoría de sus preguntas. Su reacción era inmediata.

“Quédese en Málaga y ayúdenos a levantar una iglesia según el diseño del Nuevo Testamento y enséñenos más profundamente en la Escritura.”

“¿Pero quienes son ustedes” pregunté “y ¿ por qué están en estos cultos? ¡Contadme!”

Este encuentro fue el comienzo de algo de lo más interesante que hemos experimentado durante todos nuestros años como misioneros.

Después de esta experiencia, Carlos Almström, quedó ligado espiritualmente a los hermanitos del Monte, y fue una gran ayuda en nuestros comienzos. Lo que más admiro de este siervo, es que nunca busco nada de nosotros, nos ayudo desinteresadamente a poner cimientos firmes para que fuésemos una iglesia independiente con pastores, diáconos y un lugar cerrado para tener los cultos con las personas mayores que se añadían a la iglesia.

LA BUSQUEDA DEL LOCAL PARA LA IGLESIA

 

Se fueron convirtiendo personas mayores, familiares y amigos, que tras ver nuestro cambio se fueron interesando por el evangelio, algunos de ellos fueron sanados de enfermedades tras la oración con imposición de manos y empezamos a tener necesidad de un local donde tener los cultos, ya que el monte carecía de todo tipo de comodidad, no solo al estar sentado en el suelo en los cultos, sino que solo se podía llegar a el a pie.

 

Y oramos a Dios por esta necesidad. El Señor nos habló en varias ocasiones del local diciendo:

“Vuestras oraciones han sido escuchadas, pero os digo que no es el tiempo del templo, en verdad todo el dinero que estáis recogiendo es para el templo, pero todavía no es el tiempo, ahora os quiero en esta tierra (en el monte)”. (Profecía 6 de enero 79)

 

Sobre el local de reunión nos dijo que “dos ángeles lo estaban guardando”, y que confiásemos en el diciendo:

“¿Acaso habrá algo, por muy grande que sea, que Yo no pueda hacer? Yo os levantaría un castillo en medio de las aguas del mar, si me lo pidieseis”. (Profecía 21 de abril 79)

 

En nuestra revista “Eliaquim nº 3”, leemos sobre la búsqueda del local.

“Durante este periodo empezamos a plantearnos la necesidad de un local para reunirnos (no porque a nosotros nos fuera mal en nuestro monte, porque era ya un placer  para nosotros soportar todos unidos, el calor del verano y el frío del invierno, lluvias, vientos…Nada nos importaba con tal de estar juntos todos los hermanos y ser llenos del Espíritu Santo, allá en el bello monte). Pero necesitábamos un local para llevar a nuestros padres porque era muy difícil para las gentes que invitábamos llevarlos a lo alto del monte.

Creyeron en el Señor algunas personas mayores y había que pensar y a la vez orar por un lugar de reunión, donde fuera más fácil la asistencia de estas personas a las reuniones. Pero también aquí se encontraba la mano de Dios. Él nos habló en profecía diciéndonos que reuniéramos dinero, porque íbamos a hacer una gran compra y lo íbamos a necesitar.

Dios nos puso en nuestro camino  un siervo de Dios, Carlos Almströn con quien tuvimos el primer contacto en la campaña que organizaban algunas Iglesias de Málaga, quiso conocernos mejor y poco a poco los lazos de comunión fueron haciéndose cada vez más estrechos. Supimos de su gran obra misionera por algunos países y también en España, pero más especialmente Dios lo había enviado a nosotros. Todo esto tenía un propósito que más tarde descubriríamos. Dios había hablado a su corazón y le había guiado hasta nosotros, con el fin específico de abrir las puertas del que ahora es nuestro local. (Le hablamos de las intenciones que teníamos de alquilar un local) que orábamos sin cesar y teníamos dudas en cuanto a la voluntad del Señor. Él insistió en verlo. Unos días antes el Señor nos había hablado diciéndonos, que él nos tenía un lugar reservado y que dos ángeles estaban a la puerta guardándolo celosamente, esperábamos y confiábamos que así sería. Cuando nuestro amado hermano Carlos entró  por la puerta del local quitándose su característico sombrero y orando a gran voz exclamaba:”GRACIAS SEÑOR PORQUE DE ESTE LOCAL NOS APROPIAMOS EN TU NOMBRE, BENDICELO”. No esperábamos la reacción que tuvo el hermano pero sentíamos que era de Dios.

 

Carlos Almström en su libro “Llamado por Dios”, habla de la búsqueda del local diciendo:

“Pronto probablemente vamos a necesitar un local donde reunirnos, para que también  hermanos mayores y niños más fácilmente puedan asistir”, dijo uno de los líderes.

“¿No tienen personas mayores en el grupo?” pregunté.

“Sí dijo alguien. Tenemos una persona mayor que recién se convirtió y se bautizó y también fue sanada de una enfermedad grave. Es la mamá de Paco.”

“¿Cuántos años tiene ella?” pregunté.

“Tiene 39 años.”

Pues así era la situación cuando por primera vez nos encontramos con estos jóvenes cuyos corazones Dios había tocado”

 

El 1 de junio del 79, alquilamos un local, y siendo fieles en dar lo poco que teníamos, el Señor nos proveyó del resto a través de siervos de Dios que ofrendaron anónimamente.

El local se encontraba muy cerca de la iglesia católica en la que habíamos estado sirviendo  anteriormente, en la barriada llamada Nueva Málaga, es por esto que durante años nos llamaba también, la iglesia de Nueva Málaga.

 

Carlos Almström en su libro “Llamado por Dios”, habla de la ofrenda para el arreglo del local, y de los meses que estuvimos arreglándolo diciendo:

 

Arreglo del local. Ahora se trabaja con mucha intensidad con el arreglo del local que han podido alquilar. Sacos de cemento, cajones vacíos, ladrillos y latas vueltas al revés tienen que servir como asientos para aquellos que no quieren estar sentados directamente en el suelo. El joven Manolo, quien dirige la reunión, ha amontonado cuatro ruedas de coche, sobre las cuales está sentado. La plataforma consiste de dos cajas de limonada vacías, en las cuales han puesto un par de ladrillos y encima de los ladrillos unos pedazos de velas, porque la corriente eléctrica todavía no está conectada.

Pero nadie piensa en estos detalles, cuando todos empiezan a orar y cantar alabanzas para la gloria del Señor.

Sugiero que celebremos la Santa Cena esta tarde”, dijo el que dirigente del culto.

Un par de chicos corrieron hacia una tienda cerca de allí y compraron una botella de vino y un pan integral.

Realmente fue una de las celebraciones más hermosas de la Santa Cena que hemos experimentado.

Desde que el trabajo comenzó han tenido cultos cada día en el local. Al fin del día los jóvenes suelen quedarse para orar y estudiar la palabra de Dios. Si hay inconversos entre ellos siempre se hace un culto de evangelización. El miércoles pasado dos jóvenes pidieron ser salvos.

A pesar de que la iglesia todavía no se había formado oficialmente, ya habían empezado con reuniones especiales para consejeros. Unos quince jóvenes habían tomado esto con verdadera seriedad. Estaban deseosos de conocer a los recién convertidos y que cada uno de ellos recibiera la ayuda y la dirección que él o ella necesitaba.

Me di cuenta muy claramente, que entre estos “consejeros” habían varios que tenían “buen material” para ser ancianos y líderes responsables, a pesar de que todavía eran tan jóvenes. El mayor entre ellos tenía 21 años”

 

A mi pregunta acerca de que si practicaban dar el diezmo, uno de los jóvenes contestó casi sorprendido:

“¿El diezmo? Damos todo lo que tenemos al cajero.” Escuchamos a otro joven exhortar a los demás que no debían gastar dinero comprando”.

 

Es así algunos jóvenes se iban andando al colegio para ahorrar el dinero del autobús, otros no compraban el bocadillo en el recreo y otros daban la asignación semanal que sus padres le daban para salir el fin de Semana.

 

En la revista Eliaquin en los primeros años de la década de los 80, escribimos a cerca del arreglo del local:

 

“A partir de entonces (Mayo de 1979), empezamos a trabajar en el, para acondicionarlo tal y como ahora se encuentra.

No teníamos suficiente dinero para la obra que requería el local, solamente teníamos una cosa, “la seguridad de que esto era de Dios, y el proveería”, y así fue, recibimos varios cheques, de hermanos que aún no conocemos. Un total aproximado de 700.000 pesetas. Fueron meses de arduo trabajo y debería estar listo para el uno de Enero de 1980 fecha en que se celebraría la primera boda de la Iglesia. Así empezó otra etapa distinta para nuestra comunidad.

Confiábamos en el Señor y orábamos antes de dar cualquier paso, que desviara la visión que teníamos marcada desde el principio. (Ser como la Iglesia primitiva), como era su vida, su doctrina, su pureza, sus dones y ministerios, tal como está escrito. De ahí el que no nos encuadráramos ni nos encuadramos en ninguna denominación”.

 

 

ENERO DE 1980,  INAUGURACIÓN DEL LOCAL, MI BODA Y EL LEVANTAMIENTO DE ANCIANOS

El 1 de enero de 1980, con motivo de mi boda se inauguró el local de culto. La noche antes, 31 de Diciembre, final de año, todos los hermanos estaban terminando el arreglo de los bancos y del local, mostrando así el profundo amor que nos tenían.

 

Unos días después fueron invitados los pastores de la ciudad, por que el 19 de enero de 1980, cuatro de nosotros, éramos levantados como ancianos de la congregación.

El Espíritu Santo me había dicho unos años antes, que cuando cumpliera veinte años, el Señor me levantaría en su obra, esta palabra nadie la conocía, incluso yo la tenia olvidada. Cuando estaban poniendo sus manos sobre mi para la ordenación, el Espíritu me volvió a decir:

“¿recuerdas que hace unos años te dije que te levantaría como pastor, cuando tuvieras 20 años?, pues hoy 19/01/80, es tu 20 cumpleaños.

 

Glorifique a Dios, por tenerme por fiel para ponerme en su obra, pues era posiblemente el pastor mas joven de España.

 

El último fin de semana de Enero, Cardona el presidente y representante de la FEREDE vino para los actos de inauguración que celebramos en el nuevo local de culto, y todos los pastores de la ciudad viendo que Cardona presidía la inauguración y que nos apoyaba con grandes elogios, comenzaron a considerarnos como una iglesia más en la ciudad.

 

Carlos Almström en su libro “Llamado por Dios”, habla de la inauguración del local, diciendo:

Con una alegría que no se puede describir y con agradecimiento se inauguró el local de cultos en Málaga, el último fin de semana en enero de 1980.

Para la reunión del domingo por la mañana los jóvenes habían invitado especialmente a sus padres inconversos.

Uno de los jóvenes dio un sermón que tocaba los corazones cuando dijo entre otras cosas:

“Estamos profundamente agradecidos por todo lo que ustedes como padres han hecho por nosotros durante nuestra niñez y adolescencia. Se han sacrificado y siempre han querido lo mejor para nosotros. No han podido salvarnos del pecado, pero eso lo ha hecho Jesucristo.”

“Ahora nuestro deseo y oración, es que ustedes también reciban y experimenten esta salvación gloriosa, para que no haya una separación en la familia, el día que Jesús vuelve, sino que todos nosotros podamos ir juntos a nuestro hogar celestial.”

Cuando se hizo la invitación al final del sermón, inmediatamente pasaron adelante cuatro de los padres llorando para recibir ayuda en oración”.

 

Y en la revista Eliaquim nº 3, escribimos:

 

“El Señor nos habló en el monte de unos ancianos que saldrían de entre nosotros y el diecinueve de Enero de 1980 Carlos Almstrom por imposición de manos constituyó ancianos en nuestra Iglesia. Aquí se cumplió otra profecía.

Dios siguió derramando su sabiduría y conocimiento de las Escrituras, fuimos quitándonos una serie de tradiciones para tener una vivencia más profunda de la Iglesia Primitiva y su forma de vida”.

LA VIDA DE LA IGLESIA EN ESOS PRIMEROS AÑOS DEL LOCAL

Carlos Almström en su libro “Llamado por Dios”, habla de esos primeros años de vivencia en el local, diciendo:

“Una reunión con muchos vecinos “Para el culto de la tarde el domingo los vecinos en esta zona estaban especialmente invitados. Fue una reunión con mucha gente, y también en esta ocasión varios se dieron a conocer y pidieron oración.

Una madre inconversa traía consigo una niña de seis años, quien por mucho tiempo había sufrido con un asma grave. También por ella oraron fervientemente.

Más tarde hemos oído a través de la familia, que la niña durante la oración experimentó un verdadero milagro de sanidad.

El sábado antes de la inauguración se celebró otra reunión importante para la obra. Es que entonces se apartaron cuatro de los hermanos jóvenes para ser pastores y líderes de la iglesia recién formada. Un momento sagrado e inolvidable.

En el culto de avivamiento algún día más tarde vinieron no menos de nueve jóvenes y dieron a conocer que ellos también querrían ser salvos. Y ahora esperaban unos veinte recién convertidos poder inaugurar el baptisterio.

Se reúnen diariamente en el local, no solamente para un culto de una hora sino para estar juntos como “familia de Dios”. Animan, exhortan y ayudan los unos a los otros. Están especialmente interesados en que los recién convertidos reciban el apoyo personal que necesitan.

Los que estudian a menudo vienen al local en su pausa del mediodía para hacer sus tareas y para tener una oportunidad para orar un rato.

En el local, que es muy agradable, hay un par de habitaciones adicionales y una cocina, y caben por lo menos doscientas personas”.

Sobre esos primeros años de vida en el local, la revista Eliaquim, en su nº 3 decía:

 

“Poco meses después de Enero de 1980, el Señor por medio de las Escrituras, nos mostró que los primeros hermanos, se reunían por casas, o sea por grupos reducidos en los cuales, vivían juntos, alababan al Señor y se apoyaban unos a otros. Así comenzamos nosotros también a intentar vivir esto que el Señor nos revelaba, por lo cual nos separamos en grupos, más reducidos y que vivían más o menos circundantes a aquella barriada.

El problema que nos encontramos en las casa, fue que la gente no vivía por casas, sino que se reunían por casas y la idea central, que era el convivir juntos, se echó a un lado, ocupando el centro de la casa la reunión. Debido a esto la gente, empezó a sentirse sola, sin amigos, necesitando de hermanos que estuvieran y vivieran con él, porque:

“EL CONOCIMIENTO ENVANECE, PERO EL AMOR EDIFICA” (1ª Cor.8:1).

Dios siempre nos hace aprender algo nuevo. Ahora Dios se nos está revelando como el hortelano busca el fruto de amor entre nosotros. Nuestra iglesia  está dando un viraje tomando una curva para ya no aprender el amor, sino para: ¡vivir ya en amor! y amistad, practicando todo lo aprendido. Y esta es más o menos la historia de nuestra comunidad. Quedan aún muchas profecías y promesas que Dios nos ha dado, por cumplirse. Como que haría con nosotros cosas nunca vistas. Milagros y maravillas increíbles, algunas han sido cumplidas, pero si somos fieles, Dios será fiel par cumplir su palabra.

No es el final de una historia, es el principio de una vida.

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi padre en su trono”. (Apocalipsis 3:21).”

Para 1983 el grupo tenía más de cien almas, el 90% de ellas menores de 25 años; membresía que superaba a la mayoría de las antiguas iglesias evangélicas de la ciudad. Llegó el momento en que pensamos que nosotros éramos algo especial, que nuestro modelo de iglesia era el que el Señor quería para los cristianos de hoy, y nos hinchamos de orgullo.

 

LA PRUEBA

 

La revista Eliaquim terminaba su artículo sobre “La historia de la Iglesia del Monte”, diciendo:

 

“No es el final de una historia, es el principio de una vida.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi padre en su trono. (Apocalipsis 3:21).”

 

Pero vino la prueba con tanta intensidad, como había venido la gracia, y todos no perseveraron.

El Señor nos estaba continuamente avisando de que tendríamos un zarandeo, que vendría un tiempo de quebrantamiento, y que algunos no perseverarían, por lo que debíamos permanecer agarrados a El.

Nosotros anhelábamos el quebrantamiento, porque sabíamos que Dios al que ama disciplina y azota al que toma por hijo (Hebreos 12:5-11). Tal era el caso, que nosotros no decíamos al despedirnos “que Dios te bendiga”, como es costumbre entre los evangélicos, sino “que el Señor te quebrante”, deseándole al hermano que el Señor tratará su vida para que Cristo resplandeciera en él.

 

En el monte se nos dijo proféticamente:

 

“El diablo me ha pedido permiso para zarandearos, pero no se lo he dado porque sois incrédulos, pero se lo daré y tendréis tribulaciones y venceréis como Yo ya dije, con oración y la sangre poderosa de mi Hijo y el testimonio de vuestra vida” (21 abril 79)

 

“Yo cortaré el árbol y dejaré de dar la sabia, aquellas florecillas que no tomen de la sabia, caerán cuando vengan las tribulaciones” (1 noviembre 78)

 

“Ciertamente es invierno. En verdad os digo que estáis en una bola y la bola va a caer y todos caeréis con ella. Pero yo se que vais a caer y luego os tomare en el aire” (6 enero 79)

 

“El quebrantamiento está cerca, y el río ya se desborda”. (7 de enero).

 

Uno de los ancianos lleno del espíritu nos profetizo diciendo:

“Hay pecados ocultos en mi pueblo. Yo me levantare y haré juicio contra ellos. Muchos de ustedes vais a ser destruidos  y vuestros cadáveres estarán dispersos en el desierto y donde están los cadáveres se juntan las águilas”.

 

“Vendrán vientos del oeste, pero no debéis temer porque Yo los amainaré. Mirad que sobre vosotros hay nubes borrascosas y truenos, pero Yo haré que llegue a vosotros como una lluvia fina… La obra que empecé en vosotros la culminaré hasta el día de Jesucristo”.

 

En el mismo culto del domingo 12 noviembre del 78, el Señor nos volvió a decir:

“Mirad que van dos hombres  por el camino y tienen comunión entre ellos, pero al llegar a un lugar uno de ellos fue por  la siniestra y le dijo al otro: ven por aquí que ese camino es peligroso; pero el otro hombre no le hizo caso y pereció”.

 

Y así sucedió, se entró en crisis personales que derivaron en una gran crisis de la comunidad. Varios años estuvimos inmersos en este trato divino, el quebrantamiento había llegado, y el que no estuvo firme cayó; unos tomaron un camino y otros quedamos.

La división se culmino el 14 de septiembre de 1984, exactamente a los 7 años de la existencia de la comunidad, en la reunión que celebrábamos todos los 14 de septiembres con los hermanos que estuvieron al principio en el monte.

Los amados hermanos que salían achacaban su crisis personal y la del grupo en sí, a que habíamos sido influenciados negativamente por  grupos y personas evangélicas, como Carlos Almström y Lennart Brodim, (misioneros suecos que fueron de gran ayuda en nuestros principios). Teníamos ahora un local con bancos y pulpito igual que los evangélicos (nos estábamos convirtiendo en evangelicos y perdiendo la esencia que teníamos en el monte). Se marchaban “para desintoxicarse de todo esto”. Yo y mi compañero inseparable Antonio Ruiz, junto a nuestras esposas no podíamos marcharnos y dejar a un gran  grupo de hermanos que por ser tan pequeños se perderían si hacíamos una cosa como esa, por lo que públicamente anunciamos que no podíamos delante de Dios, dejar al rebaño, que si querían podíamos dejar el local y volveríamos con ellos al monte de nuevo, pero no había tampoco solicitud para hacer esto.

 

Marcharon los mejores, los más espirituales y maduros; de los cuatro ancianos me quede yo solo con la mitad de la iglesia, los mas pequeños y necesitados. Desde ese día nos quedamos oficialmente solos, Antonio  Ruiz y Tere, y Puri y yo.

 

Se cumplió lo dicho por el Señor en profecía:

”Mirad que van dos hombres por el camino y tienen comunión entre ellos, pero al llegar a un lugar uno de ellos fue por la siniestra y le dijo al otro: ven aquí que ese camino es peligroso; pero el otro hombre no le hizo caso y pereció.”

 

Doy gracias a Dios, que algunos de ellos permanecen fieles al Señor (aunque separados de nosotros y de la línea evangélica). El resto nunca llegó a reunirse como grupo, ni nada por el estilo, para la inmensa mayoría todo termino en aquella fecha en la que dijeron No.

Algunos, muy pocos, fueron volviendo con el paso de los años, y hoy están sirviendo fieles al Señor, dentro del liderazgo de la iglesia. Los que volvían comentaban que salieron, influenciados por la situación que se vivía en aquel momento; pero que tras años de sequedad espiritual, fueron movidos por el Espíritu, a volver a la iglesia de la cual nunca les dijo el Señor que marcharan.

 

 

 

 

 

LA SEGUNDA ETAPA DE LA IGLESIA

ME QUEDO SOLO DIRIGIENDO LA IGLESIA

 

Se marchan los hermanos más maduros y capaces, entre ellos, 3 de los 4 ancianos,  los dos diáconos, y la mayor parte de los responsables y lideres. De los miembros del principio en el monte, solo nos quedamos Puri y yo; y su hermana Tere y Antonio Ruiz su marido, y algunos hermanos muy jóvenes. Al poco tiempo se incorporo de nuevo Lennart Brodim, que había marchado por unos pocos años a Suecia su país, para ayudarnos, (recuerdo que yo me quedé solo como pastor con  24 años, y sin haber tenido nunca antes un pastor o padre espiritual).

La ayuda de Lennart Brodim y Carlos Almström, por carta, teléfono, y visitas esporádicas, fueron esenciales en ese tiempo para mi vida y para la joven iglesia. El ejemplo de estos ministros que trabajaron entre nosotros desinteresadamente, por amor a la obra, me han ayudado a tener un modelo de hombres de Dios humildes y sinceros, que no buscan lo suyo propio.

 

Nosotros con mucho dolor y tristeza por la perdida de tantos hermanos amados, seguimos adelante siendo confortados por todos los siervos de Dios que iban viniendo de visita por la comunidad; unos tras otros nos confirmaban proféticamente y de diversas formas, que estábamos en la perfecta voluntad de Dios, que él estaba con nosotros; lo que nos hacia recordar algunas de las palabras antiguas dichas en profecía  que nos hablaban de la restauración.

 

“Como el agua que cae en vosotros así me derramare yo. Yo os voy a restituir y me llevaré a un pueblo abundante” (Casa de Ciudad Jardín Octubre 80)

LEGALIZACION DE LA IGLESIA ANTE EL ESTADO

 

A partir del año 86 el Estado español se hacia aconfesional y quería que todos los grupos religiosos estuvieran inscritos en el Ministerio de Justicia, por lo que nos registramos, recibiendo nuestra acreditación como iglesia evangélica, el ¡15 de Septiembre de 1986!, casualidad, o la mano del Señor que estaba tras todas las cosas (exactamente a los 9 años del comienzo de la iglesia).

Aunque tengo que confesar que nos costó mucho trabajo llamarnos “evangélicos”, ya que en la Biblia no veíamos que los primeros hermanos se denominaran de ninguna manera, llamarnos cristianos, para nosotros era más que suficiente. De hecho nuestros primeros contactos con los evangélicos como ya he comentado, habían sido de gran decepción, pues todos estaban divididos y peleados.

 

LEVANTANDO NUEVO LIDERAZGO

 

Tras reponernos de la división nos esforzamos en fortalecer el grupo, Lennart Brodim, misionero sueco, junto a su esposa Eva, fueron de gran ayuda, en aquellos años (fueron un verdadero regalo de Dios).

La iglesia siguió trabajando durante la semana por las casas y los domingos nos veíamos todos juntos en la iglesia. Cada hermano tenía alguien que le ayudaba formando una preciosa cadena de discipulado. Preparé con la ayuda del Señor y por su puesto de Lennart Brodim, un nuevo liderazgo de hombres y mujeres responsables y fieles; levantándose entre mis discípulos, nuevos ministros como: Francisco Corpas en el año 1986, Antonio Ruiz como diácono en el año 1990.

 

Lennart Brodim, Francis Corpas y yo, formamos el nuevo consejo de ancianos de la iglesia, el cual presidía yo como pastor principal.

 

Mas tarde cuando Lennart y Francis Corpas tuvieron que marchar, el Señor levantó a  Juan Carlos Palma como pastor el 15 de Febrero de 1991 y posteriormente a Juan Carlos Segovia como pastor el 12 de Junio de 2004. Por esas fechas se levanto una nueva diaconisa, la hermana María Ávila, que cubre el área de la limpieza del local, preparativos de la Cena del Señor, bautismos, etc.

 

Los tres Juan Carlos (Soto, Palma y Segovia), constituíamos el consejo de ancianos de la iglesia; primeramente Palma y yo, y a partir de junio del 2004, Segovia se añadió.

El hecho de que los tres ancianos nos llamásemos igual, ha sido causa de bromas y chistes entre las iglesias de la ciudad que decían:

 

“La iglesia del Monte es la iglesia de los Juan Carlos, para que una persona pueda ser pastor en esta iglesia, tiene que llamarse Juan Carlos”.

Levantamos también a finales de los 90, a Iván Lermo como misionero, y lo enviamos a Marrueco, lugar por el que desde hacia año sentía un llamado de Dios, y al que hemos estado sosteniendo económicamente en ese lugar.

 

TRABAJANDO POR LA UNIDAD

 

Desde el momento que me quede solo, me propuse trabajar por la unidad de la iglesia en Málaga; por lo que junto a algunos pastores de la ciudad empezamos a tener encuentros entre los ministros de las distintas congregaciones, destruyendo con esto, las murallas y divisiones que estaban creadas desde antiguo.

Organizamos desayunos de pastores una vez al mes los sábados, siendo nuestro local en Nueva Málaga, el lugar en el que se celebraban la mayoría de estas primeras actividades.

Gracias a esto, pasados los años, hemos llegamos a tener en la ciudad un grupo de ministros unidos en armonía y amor. Actualmente, Málaga es posiblemente la provincia de España con mayor comunión entre las iglesia evangélicas. Se formo una fraternidad de pastores de la ciudad, que se ven periódicamente y una reunión de ministerios, para aglutinar a los distintos ministerios que se encuentran en la provincia. Los jóvenes de todas las iglesias evangélicas tienen reuniones mensuales, creando de esta forma una buena base de unidad para la futura generación. Lo mismo sucede con las reuniones de mujeres de la provincia.

 

En Enero de 1991 nuestra congregación tomo la iniciativa de crear una revista para la unificación de las iglesias de la ciudad a la que llamamos “A la Iglesia en Málaga”, la distribución entre los miembros era gratuita, todos los gastos y trabajo corría por nuestra cuenta. En ella se contaba la historia de cada iglesia de la ciudad, comenzando por las mas antigua, y se anunciaba todos los eventos que habrían en ese periodo. Los pastores participaban con artículos y enseñanzas.

 

En Diciembre del 92, tras dos años completos, dejamos de confeccionarla, debido a una grave enfermedad que padecí (Miastemia gravis), de la que me sano milagrosamente el Señor, tras la oración de los hermanos con imposición de manos.

 

 

CAMBIO DE LOCAL EN MÁLAGA

 

El local de Nueva Málaga se quedó pequeño y el Señor proveyó el que tenemos actualmente en C/ Navia 15, en Carlinda, Málaga; el cual inauguramos los días 6 y 7 de Marzo de 1999.

Mientras lo habilitábamos, estuvimos cerca de dos años, en un pequeño local que les compramos a mis padres en Ciudad Jardín, el cual vendimos una vez que la nave de Cárlinda estuvo terminada.

El nuevo local para el culto, tenia 600 metros cuadrados, distribuido en 3 plantas. La de abajo tenía un recibidor, las escuelas dominicales y los cuartos de baño. En la primera planta se encontraba el lugar de culto (diáfano sin columnas con 200 metros cuadrados), y la segunda planta la habilitamos como lugar para tener actividades fuera del culto. Instalamos una barra, una cocina y un baño; y compramos un billar, un futbolín y un pimpón. Y se usa para tener todo tipo de reuniones (jóvenes, matrimonios, celebraciones…) Todos los domingos después del culto, teníamos comunión cenando juntos tipo hamburguesería, mientras algunos disfrutaban jugando.

En esa planta tenemos un apartamento amueblado completamente, para visitas de ministerios o hermanos necesitados.

 

PREPARANDONOS MEJOR PARA EL SERVICIO

 

La iglesia fue formada en estudios bíblicos, llegando muchos de los hermanos a diplomarse tras cinco años de estudios, en el INSTE, cuyas clases se daban una vez en la semana en la iglesia a través de los pastores.

Los pastores también lo hicimos yendo primeramente a discipulados con otros ministros fuera de Málaga, concretamente con Mario Fumero, en Córdoba (cada semana durante dos años, hacíamos mas de 400 kilómetros para asistir al discipulado que tenia este hermano en su casa). Más tarde los pastores, acudimos a estudios superiores de teología, en distintos institutos y universidades cristianas.

En mi caso y en el de mi esposa, terminamos la licenciatura en la Universidad Logos de EE.UU. en 1996, con clases semipresenciales, en otra ciudad (San Roque, Cádiz). En el año 2003 obtuvimos el doctorado en la misma universidad; mi esposa en Consejería y yo en Teología; y en el 2008 recibimos un nuevo doctorado en esa misma universidad, con Cum laude, en filosofía cristiana. Puri termino también, sus estudios de Sicología secular.

A finales del 2008, mi esposa y yo, dirigíamos una extensión de la Universidad Logos de EE.UU., en Málaga, con la idea de que los hermanos que habían terminado los 5 años de estudios teológicos con  INSTE, pudiesen obtener la licenciatura en estudios teológicos.

 

 

LEVANTAMIENTO DE NUEVAS IGLESIAS

 

La Iglesia en Suiza. A finales de los años 80 y principio de los 90, apoyábamos una obra en Suiza. El matrimonio Lamia, Pablo y Erika, miembros de nuestra iglesia, que vivían en ese país, abrieron una iglesia en un pueblo cercano a Ginebra (antes habían tenido el grupo en reuniones de casas, hasta que este creció).

Allí nos desplazamos Palma y yo, con un grupo de hermanos, para el levantamiento oficial del ministerio. La obra termino años después, cuando el matrimonio se separo. Actualmente, Erika dirige una iglesia, apoyada por su hija Deborah, bajo la cobertura espiritual de otros ministerios latinoamericanos. Con ellas mantenemos unos lazos muy bueno de amistad, ya que somos su iglesia madre.

 

La Iglesia en Torre del Mar. La iglesia de Málaga fue creciendo, y se extendió hasta Torre del Mar, un pueblo a unos 30 kilómetros de la ciudad. Comenzando al principio con una reunión por casa, y llegando con el tiempo a ser una preciosa Iglesia, la cual cuida Juan Carlos Palma, ayudado por un buen grupo de colaboradores maduros, entre ellos, Toni, el diacono de la iglesia. El primer local de Torre del Mar se inauguró el 20 de Septiembre de 1999; pero pronto se fue quedando pequeño y  hubo que cambiarlo por otro mayor, situado en una zona privilegiada frente a la estación de autobuses, y que cambio por una nave situada entre Torre del Mar y Vélez Málaga.

La iglesia de Torre del Mar, trabaja como las demás iglesias del Monte, por las casas, extendiéndose algunas de ellas fuera del municipio, por lo que pueden convertirse en el futuro nuevas iglesias en la zona de la Axarquía.

 

La Iglesia en Cártama Estación. La iglesia madre en Málaga tenía reuniones de casas en varios pueblos de la provincia en Cártama Estación y en Coín a unos 15 y 25 kilómetros de Málaga, aproximadamente. El 12 de Octubre del 2009, unimos a los dos grupos de casas e inauguramos una iglesia en Cártama Estación, ya que allí no había obra. Damos gracias a Dios, que desde el primer día hemos tenido una asistencia de 70 personas aproximadamente. Y esperamos en un futuro próximo extendernos por los pueblos de la comarca del Guadalhorce. Esta dirigida por Juan Carlos Soto y Puri.

 

Por lo tanto, actualmente tenemos tres iglesias en la provincia de Málaga, las cuales dirigen cada uno de los pastores que forman el Consejo de Ancianos de la iglesia del Monte:

Juan Carlos Segovia en Málaga, en C/Navia 15. (Polígono San Alberto, en Carlinda)

Juan Carlos Palma en Torre del Mar, Polígono entre Torre del Mar y Velez málaga.

Juan Carlos Soto en Cártama Estación, en C/Carmen Juanola, 14 (frente a Prolongo)

 

Son muchos los hermanos que nacieron o estuvieron con nosotros en algún tiempo de la historia de la iglesia, y que actualmente se encuentran sirviendo al Señor en otros lugares. Por ese motivo, desde hace 20 años, mandamos periódicamente el boletín de la iglesia llamado: “Compartiendo”. Actualemente los hermanos son informados de las actividades y predicaciones de la iglesia atraves de Internet en iglesiasdelmonte.com

Doy gracias, por tanto a Dios, por estos años. Han sido años de arduo trabajo, de sacrificio, de luchas, de derrotas y de grandes victorias. Miro atrás, a los años pasados, y tengo gozo en mi corazón, gozó porque nuestro trabajo no ha sido en vano, gozo, porque siento que el grupo está en la visión recibida en nuestro principio, gozo porque el Señor nos a sostenido hasta hoy y nos ha tenido por fieles al ponernos en su obra.

¡Señor la obra que empezaste, llévala hasta el final para tu gloria!